Aprovecho este espacio para comentar algo que me recordó una lectura acerca del uso de los buscadores por parte de los docentes.
Cada vez más los alumnos recurren a información publicada en Internet para realizar sus exámenes, aunque cada vez menos lo hacen citando rigurosamente la fuente, una tendencia que muchas veces alcanza a que realicen plagio aún sin advertirlo (si bien muchas veces se hace intencionadamente).
Ciertamente, la cuestión del dominio público y los derechos de autoría son algo que está actualmente siendo rediscutido y en transformación, lo cual merece nuestra atención y exige nuetra intervención en el debate.
Pero yendo a lo práctico, en nuestros cursos eso supone una cantidad de copias en los exámenes que nos exceden a la hora de corregirlos. Una herramienta que he encontrado útil para ello es citilab (http://en.citilab.eu/), un software online gratuito que permite cotejar un documento (en la mayoría de los formatos disponibles) con el resto de los documentos de la web, dándonos la posibilidad de advertir copias textuales.
Otra cuestión es la circulación de material digital aunque sin publicarse en internet, es decir, de un semestre a otro, aprovechando que los exámenes guardan similitud temática en sus consignas a lo largo del tiempo, amén de algunos cambios lógicos, al tratarse de una misma materia. De casualidad he advertido esta práctica al corregir un examen en cuya prosa encontraba algo familiar, aunque no podía descifrar qué era. No era nada publicado en internet. Gracias a un olvido del alumno (que evito quitar las propiedades del documento digital del examen) advertí que el autor original del examen era un ex-alumno de la materia de varios semestres atrás. Desde entonces, utilizo el Atlas Ti, un programa para procesar entrevistas cualitativas al que cargo los parciales de semestres anteriores contra los cuales comparo los nuevos para advertir la solidaridad malsana entre mis alumnos y ex-alumnos.
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